Relato estudiantes beneficiados del CICODE en Colombia

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Relato estudiantes beneficiados del CICODE en Colombia

14/03/2017

NUEVE ESTUDIANTES DE EDUCACIÓN SOCIAL DE LA UNIVERSIDAD DE GRANADA DESCUBREN DÓNDE COMIENZA EL ARCOÍRIS.

Experiencia con apoyo del CICODE en la Universidad Tecnológica de Pereira y Corporación al Comienzo del Arcoíris, Colombia.

Imagínense, aunque sea por un momento, una tormenta gigantesca que les haya tocado vivir. Una tormenta atronadora, cargada de rayos y truenos, con unas cortinas de agua que no permiten vislumbrar lo que a tan solo dos metros está sucediendo… Imagínense esa tormenta con un cielo gris oscuro que tan solo mirarlo les hace desesperar. Imagínense y trasládense a ese momento, piensen justamente en ese instante, en el sentir que les produce ese primer rayo de sol que aparece y que casi como por arte de magia, cargado de esperanza, trae consigo a lo lejos un Arcoíris.

Quizás se hayan preguntado alguna vez de dónde sale ese Arcoíris que tanta paz trasmite. Quizás hayan soñado con deslizarse por él, como si de un tobogán se tratase hasta llegar a un mundo de fantasía. Quizás se hayan preguntado de qué está hecho el Arcoíris.

¿Les cuento un secreto? Yo tengo la respuesta a esos “quizás” porque…. ¡Yo he estado allí, en el Comienzo del Arcoíris, en San Isidro, Puerto Caldas!

San Isidro es una pequeña vereda de la ciudad de Pereira, Colombia, un espacio donde la tormenta del conjunto de problemáticas que envuelve al estado colombiano no ha pasado desapercibida. Es más, diría que es un lugar donde algunos de sus truenos y relámpagos han caído con mayor impacto.

Sin embargo, su gente, y la que se aventura a pasar por allí, parece tener una varita mágica capaz de cambiar los ruidos de los truenos por el sonido de las tamboras, guitarras, pianos y flautas. Sus rostros, provenientes de culturas y etnias diferentes, agrupados bajo el desaliento del desplazamiento forzado por el conflicto armado, han aprendido a convivir de manera armoniosa dado color al arcoíris con sus tonalidades de piel, colores de ojos y sonrisas diferentes. Las casas inundadas por el barro y zarandeadas por los fuertes vientos ahora son inundadas de amor para convertirse en hogares, y los únicos zarandeos que se sienten son los del arte de los pinceles sobre sus paredes. Las aguas turbulentas se han encauzado y hoy riegan un huerto comunitario que alimenta a más de 50 personas mayores.

¿Y qué papel juega el CICODE en todo esto? El CICODE fue una parte importante en el soporte y apoyo a nueve estudiantes de educación social de la Universidad de Granada que llegaron a aquel lugar mágico donde está el Comienzo del Arco Iris. Estudiantes que no fueron ni más ni menos importantes, simplemente fueron y son parte activa de la comunidad de San Isidro. El CICODE entró a formar parte de este grupo de instituciones que buscan una coherencia educativa, formativa o empresarial (Audifarma, Ruta 4 arquitectura, Universidad Tecnológica de Pereira,…) a través de procesos que generen impacto de forma sostenible, eficaz y eficiente.

Soñando ser utópico en ocasiones, nos encontramos en que está utopía puede tener pequeñas dosis de realidad. El CICODE, y por lo tanto la Universidad de Granada, adquiere su mayor dimensión en pro de la consecución de un mundo más humanizado cuando apoya en iniciativas de este tipo a sus estudiantes. Esto se ve reflejado en Sofía y Bárbara, dos de las estudiantes que fueron para allá para cinco meses y que ya llevan casi cinco años soñando con la comunidad.

Ya saben, la siguiente vez que llueva, truene y relampaguee ¡no teman el Arcoíris, siempre aparece! Y allí en San Isidro, en el Comienzo de Arcoíris, les esperamos con los brazos abiertos.

Estudiantes de Educación Social beneficiados de ayudas del CICODE